sábado, 2 de diciembre de 2017

Toledo fotografiado por Louis Léon Masson a mediados del siglo XIX

Louis Léon Masson fue un fotógrafo francés nacido en Tours en 1825 y afincado en Sevilla, cuyos años de actividad más intensa fueron los comprendidos entre 1854 y 1872, por lo que es considerado uno de los pioneros de la fotografía en España. Louis Léon Masson fue el primer fotógrafo en retratar personas fallecidas en Sevilla por encargo de sus familiares. Tomó algunas de las primeras fotos conocidas de corridas de toros y regentó en la capital hispalense dos estudios, primero en la calle de las Escobas y posteriormente en la calle Sierpes.
Libro de Louis Léon Masson dedicado
Tomó algunas de las series más antiguas que se conocen de fotografías estereoscópicas de distintas ciudades españolas como Málaga, Granada, Córdoba, Toledo y, evidentemente, Sevilla. También fotografió Gibraltar. Su esposa Lorenza Simonin fue su mejor compañera profesional, hasta el punto de que tras su muerte en 1874 fue ella la que siguió regentando el negocio sevillano. Solía trabajar con negativos de papel usando la técnica del colodión húmedo, positivando las imágenes en papel a la sal y a la albúmina. En Toledo tomó varias decenas de excelentes fotografías en 1857 y, especialmente, en el año 1858. Sus fotografías toledanas, actualmente identificadas en un número de 28, se conservan en instituciones como la Biblioteca Nacional de España, la Biblioteca Nacional de Francia, la Real Academia de la Historia o el Fondo Fotográfico de la Universidad de Navarra, así como en colecciones particulares, entre las que destaca la colección de Juan Antonio Fernández Rivero y Teresa García Ballesteros, quienes acaban de publicar una excelente monografía sobre este autor que recomiendo comprar a todos los amantes de la fotografía.
Hoy vamos a disfrutar prácticamente la totalidad de las fotografías toledanas de Masson, de incalculable valor por su antigüedad, pues hay que recordar que estamos ante uno de los primeros fotógrafos en retratar la ciudad. La mayoría fueron tomadas en el año 1858 y algunas en 1857.
Comenzaremos por ver esta maravillosa vista de la ciudad desde el cerro del Castillo de San Servando conservada en la Biblioteca Nacional de Francia:
Puente de Alcántara, Artificio de Juanelo y Alcázar hacia 1858. Fotografía de Louis Léon Masson © Bibliothèque Nationale de France

En aquel entonces estaban aún en pie los restos del Artificio de Juanelo, pues faltaban aún diez años para su voladura con dinamita acaecida en 1868. Masson tomó tal vez la foto más original de todas las que se conservan del artificio, obtenida desde una perspectiva muy extraña (es una imagen estereoscópica de la que pongo solo una de las dos mitades), conservada en la Real Academia de la Historia en Madrid:
Artificio de Juanelo y Castillo de San Servando. Fotografía de Louis Léon Masson en 1857 © Real Academia de la Historia

Esta es una vista frontal del Artificio de Juanelo:
Artificio de Juanelo y Alcázar. Fotografía de Louis Léon Masson en 1857 © Real Academia de la Historia

Es sencillamente espectacular esta vista que Masson obtuvo del Baño de la Cava y el río Tajo:
Baño de la Cava hacia 1857. Fotografía de Louis Léon Masson

La Puerta del Sol durante su restauración hacia 1865 lucía así de bella fotografiada por el francés:
Puerta del Sol hacia 1858 por Louis Léon Masson © AKG Images signatura alb2340394

Antes de esas obras de restauración, Masson ya había fotografiado ese mismo monumento:
Puerta del Sol en 1858 por Louis Léon Masson, Biblioteca Nacional

La plaza del Ayuntamiento tenía un curiosísimo aspecto de devastación con motivo de unas obras de remodelación en 1858, con farolas tumbadas en el suelo y escombros en el pavimento:
Catedral y Plaza del Ayuntamiento en 1858 por Louis Léon Masson

Es probable que esta toma sea posterior a la anterior, una vez finalizadas las obras:
Toledo fotografiado por Louis Léon Masson © Colección Fernández Rivero

Masson retrató un primer plano de la cúpula de la Capilla Mozárabe de la Catedral:
Catedral vista por Louis Léon Masson hacia 1858

Aquí aparece el Claustro de la Catedral (erróneamente identificado como un convento cordobés):
Claustro de la catedral de Toledo en 1858 por Louis Léon Masson

Él fue probablemente el primero en fotografiar el precioso patio del Convento de San Pedro Mártir:
Patio de San Pedro Mártir hacia 1860 por Louis Léon Masson.  Museo del Prado

Del mismo modo, fue tal vez el primero en fotografiar el interior de la Sinagoga de Santa María la Blanca:
Sinagoga de Santa María la Blanca hacia 1858. Fotografía estereoscópica de Luis León Masson

Obtuvo varias imágenes del Monasterio de San Juan de los Reyes:
Claustro de San Juan de los Reyes hacia 1858. Fotografía de Louis Léon Masson © Bibliothèque Nationale de France
Toledo fotografiado por Louis Léon Masson. Colección Fernández Rivero
Toledo fotografiado por Louis Léon Masson. Colección Fernández Rivero
San Juan de los Reyes en Toledo fotografiado por Louis Léon Masson. Colección Fernández Rivero

Aquí aparece el Puente de Alcántara en 1858, vislumbrándose al fondo a la izquierda la desaparecida Puerta de San Ildefonso:
Puente de Alcántara hacia 1858 por Louis Léon Masson, Biblioteca Nacional

Esta es la vista inversa a la anterior, con el Castillo de San Servando al fondo:
Puente de Alcántara y Castillo de San Servando en 1858 fotografiado por Louis Léon Masson, Biblioteca Nacional

Aquí vemos el Hospital de Santa Cruz:
Hospital de Santa Cruz en Toledo fotografiado por Louis Léon Masson. Colección Fernández Rivero

El Patio del Alcázar, por entonces un edificio ruinoso, forma parte también de la serie de imágenes de Masson:
Alcázar de Toledo hacia 1858. Fotografía de Louis Léon Masson © Bibliothèque Nationale de France
Toledo fotografiado por Louis Léon Masson. Colección Fernández Rivero

Pero sin duda, la joya de la corona de las fotos de Masson tomadas en Toledo es la gran panorámica de 1858, considerada hasta la fecha la fotografía completa de la ciudad más antigua que se conoce. Aquí os la ofrezco en su totalidad:
Panorámica completa de Toledo en 1858 por Louis Léon Masson. Cortesía de Carlos Sánchez

Se compone de la unión de al menos tres imágenes, que vistas una a una resultan no menos interesantes:
Vista de Toledo hacia 1858. Fotografía de Louis Léon Masson © Bibliothèque Nationale de France
Vista general de Toledo en 1858 por Louis Léon Masson, Biblioteca Nacional
Vista de Toledo en 1858 por Louis Léon Masson (c) AKG signatura alb2269829
Torre de Alfarach vista en 1858 por Louis Léon Masson

Como habéis podido comprobar, se trata de verdaderos tesoros por su calidad y antigüedad: retratos del Toledo de mediados del siglo XIX que suponen un verdadero viaje en la máquina del tiempo. Espero que os hayan gustado.

sábado, 11 de noviembre de 2017

Cuando el mítico Marcial Lalanda trabajó de albañil en la estación de tren de Toledo

Nunca dejaré de sorprenderme por la capacidad que tienen las fotografías antiguas de unir a personas del presente y del pasado a partir de un recuerdo.
Hace unos años, cuando publiqué la entrada dedicada a la construcción de la Estación de Ferrocarril de Toledo, incluí una fotografía en la que aparecía el arquitecto que dirigió las obras. No me refiero a Narciso Clavería, que fue el que diseñó el edificio, sino al arquitecto que dirigió los trabajos en el día a día, algo así como el aparejador (hoy arquitecto técnico). Ese personaje no era otro que el francés Edouard Hourdillé, quien aparecía luciendo un poblado bigote en una de esas imágenes tomadas por el fotógrafo F. Salgado (es el segundo por la derecha):
El arquitecto E. Hourdille en las obras de la estación de Toledo © Archivo Histórico Ferroviario del Museo del Ferrocarril de Madrid. Fotografía de F. Salgado. Signatura 0432-IF MZA 0-5

Pues bien, hace unos meses recibí uno de esos mensajes por el messenger de Facebook que te alegran el día...y el mes. Nada más y nada menos que el bisnieto de Edouard Hourdillé contactaba conmigo. David Pinaquy Hourdillé, que así se llama (y a quien nunca agradeceré suficientemente su generosidad), me comentaba que conservaba unas fotografías de 1916 en las que aparecía su bisabuelo Edouard durante la construcción de nuestra preciosa Estación de Ferrocarril. Intercambiamos nuestros correos y quedó en enviarme el material. Así hizo.
Cuando abrí dicho correo y descargué los datos adjuntos, no imaginaba que una sorpresa aún mayor me estaba esperando. En una de las fotografías, en las que aparecía un nutrido grupo de trabajadores de la obra de la estación, estaba hecha una anotación por parte del propio Hourdillé: "Marcial Lalanda, matador célébre 1920-1930":
Marcial Lalanda y otros obreros posan con Edouard Hourdillé en 1916 durante la construcción de la Estación de Ferrocarril de Toledo.  Donación de David Pinaquy Hourdillé.
Marcial Lalanda en 1916 durante la construcción de la Estación de Ferrocarril de Toledo.  Donación de David Pinaquy Hourdillé.

De la manera más inesperada, había llegado a mis manos la noticia de que uno de los toreros más famosos de la historia había sido albañil, con tan solo 13 años, en la estación ferroviaria toledana.
Y todo encajaba: la fotografía deja claro su parecido con el personaje que se hizo célebre y además sabemos que Lalanda había estado en Toledo como una de las primeras ciudades donde hizo sus "pinitos" como novillero. Así, he podido comprobar que Marcial Lalanda, en la temprana fecha del 14 agosto de 1914, con solo 11 años, mata por primera vez y en público un becerro en Alameda de la Sagra, cobrando por ello 35 pesetas con cuarenta céntimos. En la plaza de Toledo capital se presentó el 8 de noviembre del mismo año 1914. En los años 1915 y 1916, fecha en la que fue tomada la foto, Lalanda no puede torear en público por una Disposición Ministerial que prohibía torear a los menores de dieciséis años.
Marcial_Lalanda

En los años 20 y 30 Lalanda se convirtió en un verdadero mito, la estrella indiscutible del escalafón taurino, dando lugar al conocido pasodoble "Marcial eres el más grande" en 1932.
Cuando estalló la Guerra Civil entró en Francia con el pretexto de participar en algunas corridas, pero pronto volvió a España, a la zona franquista, y se alistó en las milicias falangistas. Al parecer, el destino volvió a unirle con Toledo, entrando con las tropas sublevadas en la ciudad a finales de septiembre de 1936 para acabar con el asedio del Alcázar. De hecho, se conserva una fotografía de las tropas nacionales recién tomado el Alcázar en el que aparece un hombre con un parecido asombroso a Lalanda. Juzgad vosotros mismos:
Tropas nacionales tras tomar el Alcázar a finales de septiembre de 1936
Parecido entre Marcial Lalanda y un soldado franquista que formaba parte del grupo que tomó el Alcázar

Lalanda había sufrido heridas en una pierna en el frente a su paso por Talavera, y la guerra marcó mucho a su familia, con hasta doce muertos: su primo Pablo, antiguo matador, junto a sus hermanos Martín, Marcial, Salvador y los hijos de este, fueron ejecutados en su propia finca, cerca de Toledo, por las milicias republicanas.
Retirado en 1943, se dedicó a la ganadería de reses bravas, falleciendo en octubre de 1990 con 87 años.

Volviendo al origen de la fotografía, el arquitecto Edouard Hourdillé guardó también otros recuerdos de su paso por Toledo, como por ejemplo un reconocimiento del ayuntamiento por su buen trabajo durante las obras:
Diploma del Ayuntamiento de Toledo a Edouard Hourdillé en 1920.  Donación de David Pinaquy Hourdillé.

También conserva la misma foto de F. Salgado que en su día publiqué, con el dato añadido de saber que el niño era su hijo, el abuelo de David:
Edouard Hourdillé y su hijo con miembros de la obra de la estación de ferrocarril de Toledo en 1916. Foto de F. Salgado.  Donación de David Pinaquy Hourdillé.

Esperando que esta increíble historia que une a dos personajes que, en principio, nada tenían que ver os haya gustado, me despido con una foto de Hourdillé en 1908 y con la letra del famoso pasodoble, que puede que a partir de ahora os venga a la cabeza cada vez que cojáis el tren en Toledo:
Retrato de Edouard Hourdillé. Donación de David Pinaquy Hourdillé.

MARCIAL, ERES EL MÁS GRANDE
Martín Domingo - Josefina Porras

Voy a los toros
porque esta tarde Marcial torea,
que es el mas grande,
y sus faenas, derroche de emoción,
son todo arte, valor y corazón.

Con el capote no tiene rival,
en banderillas es algo genial
y con la espada fue su profesor
otro de Madrid, Vicente Pastor.

ESTRIBILLO:
Marcial, eres el mas grande,
se ve que eres madrileño,
rival de Belmonte, José,
Machaquito, Pastor y El Algabeño.

Por ti vamos a los toros,
por ti solo hay afición.
Marcial, si te retiras,
perderá la Fiesta toda su emoción.

Sale el toro,
Marcial lo citas
y da seis lances
que maravillan
y de remate nos da su creación,
la mariposa, con limpia ejecución.
La plaza entera grita loca olé,
al sucesor del divino José.
Eso es honrar la Fiesta Nacional.
¡Qué viva Madrid!
¡Qué viva Marcial!

ESTRIBILLO

sábado, 21 de octubre de 2017

El Hospital de San Lázaro

A comienzos del siglo XV eran comunes en toda Castilla las epidemias de enfermedades, por fortuna hoy casi olvidadas, como la tiña, la lepra y la sarna. El número de enfermos, el carácter contagioso de algunas de ellas y el rechazo social que sufrían los afectados por estas dolencias hicieron necesaria la creación de hospitales específicos situados preferiblemente en las afueras de las ciudades más pobladas.
Ese fue el origen del Hospital de San Lázaro, construido en Toledo probablemente en 1418 por D. Juan Sánchez de Greviñón, criado de Fernán Pérez de Guzmán. Esta fecha de creación del hospital, así como de finalización de su iglesia, figuraba en una lápida incrustada en sus muros y transcrita por el historiador Francisco de Pisa a comienzos del s. XVII. Cabe la posibilidad, sin embargo, de que el hospital fuese algo anterior pues ya en 1407 se cita una "casa de San Lázaro, cerca de Toledo" en un documento conservado en el Convento de San Clemente. La advocación del hospital a San Lázaro se debió a que este famoso coetáneo de Jesucristo era ya el patrón de pobres y enfermos, debido al conocido pasaje del "levántate y anda", en el que Lázaro fue resucitado por Jesús según la tradición cristiana.
Las penurias económicas hicieron que el hospital cerrase sus puertas, reabriéndose de nuevo en 1560 con ayuda de la corona, por lo que pasó a denominarse Hospital Real de San Lázaro. En el siglo XVIII el edificio presentaba un estado casi ruinoso y los enfermos fueron trasladados a la Puerta de Valmardón. Su actividad prosiguió hasta aproximadamente 1833 (Sixto Ramón Parro data en ese año su supresión), y en 1836 con la promulgación de la Ley de Beneficencia su propiedad pasa al ejército, instalándose entonces en el edificio un cuartel de la Infantería Española, si bien ya en 1815 Blas Manuel Teruel había dibujado los planos del "Quartel de S. Lázaro de la ciudad de Toledo".
De la primitiva edificación del s. XV ha llegado hasta nuestros días el notable ábside que hoy podemos admirar, si bien parece claro que su zona inferior con sillares de piedra debió ejecutarse en una restauración del edificio algo posterior, cercana a la citada fecha de 1560 en que fue denominado Hospital Real. Se trata de un ábside con peculiaridades destacables, como por ejemplo el remate superior con cajas de mampostería que, como bien apunta la historiadora Teresa Pérez Higuera, recuerda a algunos ábsides de Ávila, Valladolid o Segovia, siendo muy raro encontrarlo en Toledo. En la zona central del ábside vemos un una arquería ciega que combina arcos de herradura apuntados insertados en arcos polilobulados, decoración, esta sí, muy típica en Toledo.
Desde que el ejército se hizo cargo del edificio hacia 1836, fueron varios los usos del mismo. La fotografía más antigua que conocemos del Hospital de San Lázaro es esta vista ampliada de Alfonso Begue tomada en 1864 desde el convento de los Carmelitas. Se observa el hospital y al fondo la ermita de San Antón. Nótese la ausencia aún de la Plaza de Toros:
La fotografía más antigua de la ermita de San Antón en Toledo. Detalle de una fotografía de Alfonso Begue tomada en 1864.

En 1869 se instaló una Escuela de Tiro. Algo después, a finales del XIX, D. Fernando Fernández de Córdova, II Marqués de Mendigorría (a él se le debe el nombre de la calle), fundó en el edificio el Colegio de María Cristina para Huérfanos de la Infantería.
Colegio de María Cristina de Huérfanos de la Infantería (Huerfanos cristinos) en el antiguo Hospital de San Lázaro. Postal de Castañeira hacia 1910
Colegio de Huérfanos de la indantería de María Cristina antes de 1906 en el antiguo Hospital de San Lázaro
Cuartel San Lázaro (María Cristina) en 1930 junto a Tavera. Archivo Municipal de Toledo.
Colegio de Huérfanos de la indantería de María Cristina antes de 1906 en el antiguo Hospital de San Lázaro
Hospital Tavera a comienzos del siglo XX. Foto Rodríguez
Colegio para huérfanos de la oficialidad de Infanteria. Comedor. Antiguo Hospital de San Lázaro. Colección de Justo Monroy.
Colegio para huérfanos de la oficialidad de Infanteria. Antiguo Hospital de San Lázaro. Colección de Justo Monroy.
Alumnos del Colegio María Cristina de Huérfanos  de la infantería
Colegio de Huérfanos Cristinos © Fondo Rodríguez. Archivo Histórico Provincial. JCCM. Signatura PA-CAJA5SOBRE22-53
Colegio de Huérfanos Cristinos © Fondo Rodríguez. Archivo Histórico Provincial. JCCM. Signatura Album4-1570
Colegio de María Cristina de Huérfanos de la Infantería en el antiguo Hospital de San Lázaro

En 1936 el edificio sufrió un grave incendio durante los primeros días de la Guerra Civil, al ser atacado por las tropas republicanas en su intento por evitar que los sublevados se hicieran fuertes en este puesto avanzado de la ciudad, logrando que se replegaran hacia el Alcázar. Estas fotos dan fe de los daños, y fueron tomadas justo a la entrada de las tropas nacionales a finales de septiembre de 1936:
Tropas nacionales entran en Toledo junto al ábside del Hospital de San Lázaro. Colección Luis Alba
Tropas nacionales entran en Toledo junto al ábside del Hospital de San Lázaro. Colección Luis Alba. Finales de septiembre de 1936.

Pasaron muchas décadas tras la guerra con el edificio sin restaurar, en estado de ruina y abandono:
Plaza de Toros y Hospital de San Lázaro el 5 de abril de 1969 con camión Pegaso
Hospital de San Lázaro (ábside) y antigua cárcel. Fondo Rodríguez, Archivo Histórico Provincial, JCCM, signatura CT-088
Ábside del Hospital de San Lázaro antes de ser hotel. Foto Villasante

En 1986, bajo la dirección del arquitecto Fernando Chueca Goitia, el edificio fue rehabilitado para acoger el Hotel María Cristina así como algunos locales, cines y otras dependencias. La parte más polémica de esta actuación fue la división interior del ábside en dos alturas.
Espero que este pequeño resumen haga de que la próxima vez que paséis por este transitado lugar recordéis la antigua historia de este edificio que a menudo pasa desapercibido, ensombrecido por la presencia cercana del grandioso Hospital Tavera.




© TOLEDO OLVIDADO
Maira Gall